CAMBIOS EN LA PIEL POR ENVEJECIMIENTO

CAMBIOS EN LA PIEL POR ENVEJECIMIENTO

En el imperio Romano la expectativa de Vida al nacer Rondaba los 30 años, en el siglo XIX se esperaba vivir 48 años, en el siglo XX 78 y hoy estamos con un “promedio” de 80 años.
Esta es la razón que nos lleva a prepararnos para tratar patologías estéticas que a nuestros abuelos no le preocupaban, hoy las personas de + 60 años son joviales, activas y comprometidos con la salud y la belleza; llegan a nuestros gabinetes para realizar tratamientos estéticos buscan que su vitalidad interior se vea reflejada en su cuerpo y rostro.
Es fundamental reconocer que le sucede a la piel cuado envejecece para abordar un tratamiento serio y correcto sin infundar falsas expectativas en los pacientes esteticos.
Condiciones comunes y cambios que ocurren con el aumento de la edad.
Los cambios en la piel están entre los signos más visibles de envejecimiento. Los signos del aumento de la edad incluyen las arrugas y la piel flácida. El encanecimiento del cabello es otro signo obvio de envejecimiento.
La piel cumple muchas funciones:
Contiene receptores nerviosos que permiten percibir el tacto, el dolor y la presión
Ayuda a controlar el equilibrio de líquidos y de electrólitos
Ayuda a controlar la temperatura corporal
Lo protege del medioambiente
Aunque la piel tiene muchas capas, en general se puede dividir en tres partes principales:
La parte externa (epidermis) contiene células cutáneas, pigmento y proteínas.
La parte media (dermis) contiene vasos sanguíneos, nervios, folículos pilosos y glándulas sebáceas. La dermis suministra nutrientes a la epidermis.
La capa interna bajo la dermis (la capa subcutánea) contiene las glándulas sudoríparas, algunos folículos pilosos, vasos sanguíneos y grasa.
Cada capa contiene también tejido conectivo, con fibras de colágeno para dar soporte y fibras de elastina con el fin de proporcionar flexibilidad y fuerza.
Componentes de la piel
Los cambios en la piel están relacionados con factores ambientales, constitución genética, nutrición y otros factores. Sin embargo, el factor individual más importante es la exposición al sol. Puede verlo comparando las zonas del cuerpo que tienen una exposición regular al sol con zonas que están protegidas de la luz solar.
Los pigmentos naturales parecen proporcionar alguna protección contra el daño en la piel inducido por el sol. Las personas de ojos azules y piel blanca muestran más cambios en la piel con el envejecimiento que las personas con piel oscura y fuertemente pigmentada.

CAMBIOS POR EL ENVEJECIMIENTO

Con el envejecimiento, la capa externa de la piel (epidermis) se adelgaza, aun cuando la cantidad de capas celulares permanece sin cambio alguno.
La cantidad de células que contienen pigmento (melanocitos) disminuye. Los melanocitos que quedan aumentan de tamaño. La piel envejecida aparece más delgada, más pálida y transparente (traslúcida). Las manchas pigmentadas grandes, incluso las manchas por la edad, manchas hepáticas o lentigos, pueden aparecer en zonas expuestas al sol.
Los cambios en el tejido conectivo reducen la resistencia y la elasticidad de la piel. Esto se conoce como elastosis. Es especialmente notable en las zonas expuestas al sol (elastosis solar). Esta afección produce la apariencia correosa, deteriorada por la intemperie, que se suele ver en granjeros, marineros y otras personas que pasan gran parte del tiempo al aire libre.
Los vasos sanguíneos de la dermis se vuelven más frágiles. Esto lleva a que se presenten hematomas, sangrado debajo de la piel (a menudo llamado púrpura senil), hemangiomas capilares y afecciones similares.
Las glándulas sebáceas producen menos aceite a medida que se envejece. Los hombres experimentan una mínima disminución, más frecuentemente, después de los 80 años de edad. Las mujeres producen gradualmente menos aceite después de la menopausia. Esto puede hacer que sea más difícil mantener la piel humectada, lo que causa resequedad y picazón.
La capa de grasa subcutánea se adelgaza, por lo que tiene menos aislamiento y amortiguación. Esto aumenta el riesgo de lesión de la piel y reduce la capacidad de conservar la temperatura corporal. Debido a que se tiene menos aislamiento natural, puede sufrir de hipotermia en clima frío.
Algunos medicamentos son absorbidos por la capa grasa. Perder dicha capa cambia la manera en la que actúan dichos medicamentos.
Las glándulas sudoríparas producen menos sudor. Esto hace que sea más difícil mantenerse fresco. Su riesgo de sobrecalentarse o de sufrir insolación aumenta.
Las neoplasias como papilomas cutáneos, verrugas, parches ásperos (queratosis) y otras manchas son comunes en las personas mayores.

EFECTO DE LOS CAMBIOS
A medida que se envejece, se incrementa el riesgo de que se produzcan lesiones en la piel. La piel es más delgada, más frágil y usted pierde la capa protectora de grasa. También puede ser menos capaz de sentir el tacto, la presión, la vibración, el calor y el frío.
Frotar o jalar la piel pueden causar desgarros cutáneos. Los vasos sanguíneos frágiles se pueden romper fácilmente. Se pueden formar moretones y acumulaciones de sangre planas (púrpura) y elevadas (hematomas), incluso después de una lesión menor.
Las úlceras de decúbito pueden ser provocadas por cambios en la piel, pérdida de la capa de grasa, una disminución de la actividad, mala nutrición y enfermedades. Las llagas se observan principalmente en la superficie externa de los antebrazos, pero pueden ocurrir en cualquiera otra parte del cuerpo.
La piel envejecida se repara a sí misma más lentamente que la piel joven. La curación de una herida puede ser hasta 4 veces más lenta. Esto contribuye a la generación de úlceras de decúbito e infecciones. La diabetes, los cambios en los vasos sanguíneos, la disminución de la inmunidad y otros factores también afectan la curación.

PROBLEMAS COMUNES
Los trastornos de la piel son tan comunes en todos los adultos mayores que a menudo es difícil diferenciar los cambios normales de los que están relacionados con una enfermedad. Más del 90% de todas las personas adultas mayores tiene algún tipo de trastorno de la piel.
Los trastornos de la piel pueden ser causados por muchas afecciones, incluso:
Enfermedades vasculares como la arteriosclerosis
Diabetes
Cardiopatía
Enfermedad hepática
Deficiencias nutricionales
Obesidad
Reacciones a medicamentos
Estrés
Otras causas de cambios en la piel:
Alergias a plantas y otras sustancias
El clima
Prendas de vestir
Exposición a químicos industriales y domésticos
Calefacción en la casa
La luz solar puede causar:
Pérdida de la elasticidad (elastosis)
Neoplasias cutáneas no cancerosas (queratoacantomas)
Cambios en el pigmento como las manchas por la edad
Engrosamiento de la piel
La exposición a los rayos solares también se ha vinculado directamente con los cánceres de piel, incluso el epitelioma de células basales, el carcinoma escamocelular y el melanoma.
PREVENCIÓN
Dado que la mayoría de los cambios de la piel están relacionados con la exposición al sol, la prevención es un proceso de toda la vida.
Evite las quemaduras solares en la medida de lo posible.
Use un protector solar de buena calidad cuando esté al aire libre, incluso en el invierno.
Use prendas de vestir protectoras y un sombrero cuando sea necesario.
La buena nutrición y el consumo de líquidos suficientes también son de gran ayuda. La deshidratación aumenta el riesgo de lesión en la piel. Algunas veces, las deficiencias nutricionales menores pueden ocasionar erupciones, lesiones cutáneas y otros cambios de la piel incluso si usted no tiene otros síntomas.
La piel humectada es más cómoda y sanará más rápidamente.
Es fundamental la intervención del profesional en estética para prevención de todas las manifestaciones propias de la edad, un abordaje Holístico lograra una piel de mejor calidad cuando llega la madurez.
“las penas dejan huellas en la piel”

FOTOSENSIBILIDAD

FOTOSENSIBILIDAD

Los profesionales de la estética trabajamos cada ves mas con equipos que funcionan por fototerapia aprovechando la influencia con los fotorreceptores de los tejidos en tratamiento, como piel tejido subcutáneo y sustancia intercelular.
Recibo continuamente consultas de profesionales cuyos pacientes tienen reacciones inesperadas con tratamientos “seguros” y no invasivos, por ejemplo reacciones con mascaras leds, cabezales que incluyen infrarrojos de led, lipolaser, depilaciones con luz pulsada o laser y varias terapias luminosas.
Es por esta razón que comparto hoy este informe (cosmet.com) sobre Fotosensibilidad y sus reacciones, para tener en cuenta al realizar la evaluación previa a los tratamientos.
La fotosensibilidad es una respuesta exagerada de la piel a la luz natural (solar, especialmente) o artificial que contenga radiación ultravioleta (UV).
Esta reacción, que aparece sólo en las regiones expuestas a la luz, se puede manifestar inmediatamente o minutos, horas o incluso días después de la exposición, y puede persistir durante un tiempo variable.
Se produce por sustancias que, previamente, sufrieron fotoactivación por absorción de la energía fotónica.
Las reacciones de fotosensibilidad pueden ser causadas por agentes endógenos o exógenos:
– Agentes endógenos: moléculas del organismo (habituales en la piel o acumuladas en ella como consecuencia de una alteración metabólica), trastornos que cursan con un acúmulo de porfirinas y agentes endógenos fototóxicos.
– Agentes exógenos: medicamentos y otros productos químicos. Pueden acceder a la piel por vía tópica o sistémica.
De acuerdo a las causas y factores asociados, existen dos tipos de fotosensibilidad: fototóxicas y fotoalérgicas.
Fototoxicidad
Es una reacción adversa que se produce cuando el agente fotosensibilizante localizado en la piel absorbe la radiación luminosa y desencadena un daño tóxico.
Las reacciones fototóxicas se clasifican, a su vez, en fotodinámicas y no fotodinámicas, según requieran o no la presencia de oxígeno.
Pueden aparecer en cualquier persona tras la administración, por cualquier vía, de una dosis suficiente del agente fototóxico y la posterior exposición a la luz (radiaciones UVA, UVB y visible).
En función de la vía de administración del agente causal, se puede distinguir entre fototoxicidad sistémica (se produce en todas las áreas expuestas a la luz) y fototoxicidad tópica (aparece sólo en el lugar de contacto con la sustancia).

Las manifestaciones pueden observarse en cuestión de minutos u horas, observándose eritema con edema y formación ocasional de ampollas.
Se resuelven con hiperpigmentación y descamación, de forma parecida a la quemadura solar. También es característico la quemazón y el prurito.
Algunas sustancias también pueden afectar a las uñas, produciendo, en esos casos, hemorragias subunguales y foto-onicolisis.
Existen numerosas sustancias químicas capaces de producir reacciones de fototoxicidad.
Entre ellas, se encuentran diversos fármacos utilizados en terapéutica y los psoralenos, furanocumarinas fototóxicas presentes en especies vegetales de la familia de las umbelíferas que se utilizan en la elaboración de perfumes y cosméticos y en fototerapia tópica.

La diferencia entre la fototoxicidad por fármacos y por psoralenos, es que mientras esta última es una reacción no fotodinámica, la primera es del tipo fotodinámica porque conduce a la formación de oxígeno singlete, responsable del daño tóxico.
Por otro laso, el efecto fototóxico inducido por los psoralenos se puede emplear de forma controlada con fines terapéuticos. Así, los psoralenos aplicados en la piel y administrados por vía oral se utilizan para potenciar los efectos de la exposición controlada a la radiación UVA.
Esta terapia, conocida como PUVA (de Psoralenos + UVA) o fotoquimioterapia, ha demostrado su eficacia en el tratamiento de la psoriasis, el eccema y otras alteraciones cutáneas que involucran una proliferación excesiva de queratinocitos y linfocitos.
Fotoalergia
Reacción adversa que se produce cuando el agente fotosensibilizante localizado en la piel absorbe la radiación luminosa y adquiere capacidad inmunogénica.

Se trata de una reacción de hipersensibilidad tipo IV.
Generalmente las sustancias activadas por la luz se comportan como haptenos que, al unirse a macromoléculas del organismo, forma un antígeno que desencadena la reacción inmunitaria tipo IV.
El mecanismo es idéntico al de la dermatitis de contacto, mediado por linfocitos T.
Estas reacciones adversas, que aparecen en quienes han sufrido previamente una sensibilización al fotoalérgeno, pueden producirse tras la administración de la sustancia fotosensibilizante por vía sistémica o tópica, siendo más frecuente esta última.
Las radiaciones responsables son las UVA.
Las manifestaciones aparecen a las 24-48 horas, observándose una sintomatología análoga a la dermatitis de contacto: pápulas y vesículas con descamación y costras e intenso prurito. Hay una intensa reacción inflamatoria con participación de linfocitos y eosinófilos.
La fotoalergia inducida por algunos fármacos se puede cronificar, apareciendo descamación, liquenificación e intenso prurito, de forma análoga a la dermatitis atópica o a la dermatitis por contacto crónica.
La distribución de las lesiones está limitada fundamentalmente a las regiones expuestas a la luz, pero puede extenderse hacia regiones adyacentes no expuestas.
Es decir que la fotoalergia no presenta una delimitación tan definida y clara como sucede con la fototoxicidad.
Algunas de las sustancias químicas capaces de producir reacciones de fotoalergia:

Todas las personas son sensibles a la luz o fotosensibles, la diferencia es que algunas lo son más que otras, lo que puede ocasionar problemas de salud.
Una reacción de fotosensibilidad puede provocar lesiones cutáneas como quemaduras, enrojecimiento o ampollas, y es un factor incidente en el cáncer de piel.
Además, está asociada a enfermedades como las Porfirias, Lupus Eritematoso Sistémico o Cutáneo, Xeroderma Pigmentoso, Artritis Reumatoidea y Cataratas.